Piedras Preciosas

Por años las piedras preciosas han conseguido gran fama por tener poderes ligados a lo sobrenatural, poder de curar enfermedades y disminuir los problemas de salud.

También se pensaba que eran un enlace astral con otros planetas y estrellas, bajo la premisa de que estas piedras conseguían su poder a través de la tierra en el momento de su formación gracias al calor y la presión del planeta, estas creencia impulsaron el uso de estas en al área de la medicina y las diversas ramas de esta. En la actualidad son usadas para fines médicos, simbólicos, señales místicas o joyería, en este último ítem, la forma de la piedra influye de forma determinante.

Según los aficionados a las piedras preciosas, y es solo su opinión, como estas se forman mediante la poderosa combinación de los elementos del agua y el fuego, adquieren todos los poderes correspondientes a estos elementos. Además de que se cree que cada piedra tiene la bendición de Dios.

En la antigüedad las distintas culturas les atribuían sus poderes curativos y espirituales, ya que estas poseen ciertas virtudes de armonizar y calmar la vida de las personas, para aliviar los males del cuerpo y aliviar el alma. En la astrología poseen un papel muy importante ya que dependiendo del signo zodiacal pueden debilitar o amplificar sus cualidades; se dice que a cada piedra preciosa le corresponde un signo y un planeta.

Ciertas piedras preciosas, como el amatista, tienen la cualidad de promover la salud y el bienestar para la personas, esto se debe al fundamento de que los seres humanos pertenecemos a la energía cósmica global. Muchas culturas las usan con fines religiosos, místicos y filosóficos.

La realidad de las piedras preciosas es que son formadas por el calor y la presión a las que son sometidas durante muchos años, reciben su nombre por contener minerales difíciles de encontrar y por propiedades físicas, las cuales las hacen llamativas a la vista, por su brillo y color entre otros aspectos.

Entre las piedras preciosas podemos destacar el rubí, el diamante, el zafiro y la esmeralda, que sobresalen de este selecto grupo, ya que contienen un brillo excepcional y la dificultad para encontrarlas en la naturaleza es mayor que para las demás piedras preciosas. Luego también tenemos otras piedras, catalogadas como semipreciosas, entre estas podemos encontrar los topacios, el ámbar y la amatista. Hay aproximadamente 130 especies de minerales a las cuales podemos llamar piedras semipreciosas, minerales que en el mercado tienen un valor menor.