Que hace que una piedra sea preciosa

Una joya puede ser una piedra preciosa en sí, una gema (piedra preciosa o semipreciosa cortada y pulida) o un objeto de metal precioso (principalmente oro o plata) guarnecido, por lo general, con piedras finas o perlas, que sirve principalmente de adorno.

Se le llama así diversos minerales duros, transparentes, muy valiosos por su rareza y que, después de haber sido convenientemente tallados, se usan en joyería y en artes decorativas.

Una gema es evaluada principalmente por su belleza y perfección. De hecho, la apariencia es lo más importante, Las características que hacen a una piedra hermosa son su color, un fenómeno óptico inusual, una incrustación como con un fósil, su rareza y, algunas veces, la forma peculiar del cristal.

La belleza de las gemas depende en gran medida de sus propiedades ópticas. Las más importantes son el grado de refracción y el color. Otras propiedades incluyen: el fuego, la exhibición de colores prismáticos; el dicroísmo, habilidad de algunas piedras para mostrar dos colores distintos según la dirección con que se observan, y la transparencia.

 Actualmente solo se consideran piedras preciosas el diamante, la esmeralda, el rubí y el zafiro, mientras que otras piedras poco comunes y hermosas se consideran semipreciosas. 

La innumerable cantidad de piedras preciosas y semipreciosas y su infinita variedad de colores y formas fue dada por el proceso de cristalización. Las tradiciones más antiguas y las investigaciones actuales coinciden en que el hombre es un receptor y transmisor de energía al igual que los cristales.

Para considerar una piedra preciosa se deben cumplir estos cuatro pasos:

Minerales: Son minerales todos los sólidos de origen inorgánico, que sean sustancias naturales y que tengan una fórmula química determinada (fija). Si cumple estas 3 condiciones diremos que es un mineral.
De brillo intenso: Que reflejen la luz con mucha intensidad.
Muy Duros: quiere decir que no se rayan fácilmente. El mineral más duro es el diamante.
Poco Frecuentes: que no se encuentren abundantemente en la naturaleza. Es decir que sean difíciles de encontrar.